Hakim Myabe: "Aguanté en el Eurotúnel dos horas a pulso en los bajos de un camión"

Bárbara Barón/lainformacion.com

Pie de foto; Incursión masiva de inmigrantes en el Eurotúnel

Hakim decidió huir de Senegal por el hambre y el miedo a la guerra. Pagó a un contrabandista para cruzar el Sáhara y cruzó el Estrecho patera para llegar a España. Tras vivir varios meses en las calles de París y trabajar 24 horas por 10 euros, se coló ilegalmente en un camión para tener una oportunidad en Inglaterra. Hoy tiene casa y trabajo.

Era el año 2012. Hakim Myabe tenía 20 años, una docena de cabras y mucho miedo. En su pequeña aldea cerca de Nayé (Senegal), limítrofe con Mali, empezaban a llegar rumores de matanzas, asesinatos y secuestros. Acababa de empezar una guerra y en país vecino y en su pueblo nadie dormía pensando que podían venir a por ellos.

Un día tomó una decisión: se iría a Europa. Estaba cansado del hambre, de las guerras, de las desavenencias entre vecinos… Y, sobre todo, quería darle un futuro a su hermano de 2 años. El futuro que él nunca tuvo.

No fue difícil encontrar a quien le financiara el viaje. Su tío se dedicaba al contrabando de personas. Negoció con él un buen precio, no fue complicado. Le dejó la mitad de sus cabras y la pequeña casa de adobe y cañas que se estaba construyendo. “Al menos no contraje una deuda que no podría pagar, aunque dejé a mi familia sin nada. En ese momento no me importó porque creí que en cuanto llegara a Europa, empezaría a ganar dinero”, confiesa. Las noches antes del viaje se las pasó pensando en qué gastaría todo el dinero que iba a a ganar. Era feliz.

Por fin llegó el día de viaje. Solo llevaba una pequeña bolsa con algo de ropa y un poco de comida. Un todoterreno le recogió en la frontera con Mauritania, donde su tío tenía comprados a algunos militares. De ahí, cruzaron el Sáhara y llegaron a Marruecos. Un viaje de dos meses lleno de penalidades, pero nadie se quejaba. “Esa es la parte más difícil porque en Marruecos han intensificado los controles contra la inmigración. “Una noche, después de 5 semanas de estar en Marruecos, cogimos una pequeña lancha y nos lanzamos a cruzar el Estrecho. Íbamos 10 personas y hacía mucho frío. Los últimos 50 metros me lancé al agua porque llevábamos bolsas impermeables para que no se nos mojara lo poco que tenía. Cuando llegamos me sacaron una fotografía para mandársela a mi madre y que supiera que estaba vivo. A los 10 minutos, nos interceptó la Guardia Civil y cogieron a 7 de los que venían. Otros tres escapamos, pero decidimos separarnos y luchar cada uno por nuestra cuenta. Estaba mojado, tenía hambre… pero estaba en Europa”, recuerda.

De Senegal a Francia

Su sueño era llegar a Francia. “Más que nada por el idioma. Yo hablo francés y, además, había visto fotografías de París. Quería vivir en un sitio como ese”, afirma. A principios de 2013, por fin, llegó a la capital francesa. Estaba fascinado y  aunque las temperaturas bajaban de cero, se acurrucó en un portal, confiando en conseguir trabajo esa misma semana. “No fue así, estuve 3 meses en la calle, pasando frío, hambre, me dieron varias palizas para quitarme los cartones en los que dormía. Además, siempre estaba la policía vigilando. Tenías que ser astuto porque sabías que si te pillaban, te deportaban. Tuve algún trabajo fregando platos, pero abusaban. Sabían que eras ilegal y te pagaban 10 euros por casi 24 horas de trabajo. Y eso cuando te pagaban. Tuve que hacer de todo para sobrevivir, cosas que me avergüenzan, pero no tenía otra salida”, rememora.

Un día, hablando con un compañero senegalés que conoció en la calle, le dijo que su primo había ido a Inglaterra, había conseguido papeles y tenía un trabajo y una casa bonita. Había perdido dos dedos de una mano cuando se enganchó en el eje de la rueda del camión en que se caló. “Cuando estás tan desesperado, perder dos dedos te parece un buen precio para conseguir una vida digna”, sentencia.

“Fuimos a Calais. Allí paraban muchos camiones y no es difícil colarse. Es peligroso y muy arriesgado, porque tienes que esperar a que el conductor esté en la cabina para subirte. Si no te das prisa, puedes morir atropellado. Estuvimos una semana rondando la zona, viendo cómo hacerlo. Nos dimos cuenta de que el miércoles era el mejor día porque había mucho tráfico en ambas direcciones y era más fácil pasar desapercibido”, comenta.

Agarrado a los bajos de un camión

A las 11 de la noche esperaron agazapados al lado de una gasolinera. En el momento el  que dos camiones pararon a reportar, supieron que el momento había llegado. "En cuanto oímos que la llave hacía contacto, dimos un salto y nos enganchamos a la parte de abajo del camión, a los ejes. Estaba caliente, muy cerca del suelo, los brazos se te cansaban. Pero no podías soltarte porque morías. Esa idea te hacía aferrarte a las barras, pasara lo que pasara”, asegura.

Milagrosamente, tras más de dos horas de camino, llegaron a Inglaterra sanos y salvos, aunque con alguna quemadura en las manos y brazos. “Yo me hice un esguince en el hombro. Pero estaba en Inglaterra. Allí llamamos al primo de mi amigo. Nos dijo que vivía cerca de Edimburgo, a unos 800 kilómetros de donde nos habíamos bajado.  Mi amigo tenía algo de dinero que le había mandado su primo, así que cogimos un autobús. Su primo nos estaba esperando en la estación y nos llevó en coche a su casa. Por primera vez en meses, pude dormir en una cama caliente y comer hasta hartarme”, relata.

Y por una vez, a Hakim le fueron las cosas bien. “A la mañana siguiente, nos puso en contacto con una ONG llamada “Migrants Rights” que nos prometió que nos ayudaría. Nos aconsejaron cómo hacer todos los papeles, qué teníamos que solicitar… Nos pusieron en contacto con una empresa de empleo que se dedica a dar trabajo a gente como nosotros y con una academia que se ofreció a darnos clases de inglés gratuitas”, explica. En menos de cuatro meses, Hakim tenía un permiso de residencia temporal y trabajo en un hotel de la zona. “Hago de todo, limpio, cocino, cargo maletas. Me han dicho que si sigo así, podré ser camarero en poco tiempo. Eso es bueno, por las propinas. Mi madre murió hace unos meses, así que me he traído a mi hermano pequeño. Él es feliz aquí”, sonríe.

Aumenta el número de inmigrantes en Calais

El aumento de la inmigración en el Eurotúnel está haciendo que salten todas las alarmas en Francia y Reino Unido. Solo desde junio, 9 inmigrantes han muerto intentando atravesar el canal de la Mancha y miles de personas se agolpan en Calais intentando colarse en un camión-

En el primer semestre de este año ha habido 19.000 intentos de atravesar el canal, el doble que el año pasado, según el Ministerio del Interior británico. Solo entre el martes y el miércoles hubo 3.500 intentos.

Ante esta situación, la ministra del Interior británica, Theresa May, ha convocado una reunión para abordar la crisis migratoria y ha anunciado una inversión de siete millones de libras (unos 10 millones de euros) para reforzar el vallado de las vías. Además, se construirá una zona de seguridad en Calais con espacio para 230 camiones. Así, saldrán fuera de la vía pública para que no puedan ser abordados por los inmigrantes.

Las ventajas de ir a Reino Unido

Entre 600.000 y un millón de inmigrantes viven ilegalmente en Reino Unido, debido a los bajos niveles de desempleo y el hecho de que no exijan documento de identidad. Se calcula que entre el 5% y el 10% de los africanos que arriban en barcas a las costas de Italia y España llegan a Calais 8 o 10 días después.

Los Gobiernos británico y francés han reiterado su firme compromiso de trabajar juntos para solucionar este problema humanitario. Por otra parte, Médicos del Mundo ha alertado de que el número de personas necesitadas de ayuda urgente en los campamentos de la zona ha aumentado alarmantemente en los últimos días.

Más en Sociedad
PHOTO/PIXABAY
Robert Beaglehole y Ruth Bonita, dos exdirectivos de la Organización Mundial de la Salud, han criticado la postura de la organización respecto a los cigarrillos electrónicos. Para luchar contra el tabaquismo, piden a la organización que apoye iniciativas encaminadas a dar prioridad a métodos alternativos de suministro de nicotina

e-cigarrillos: 2 exdirectivos critican la postura de la OMS