Las secuelas psicológicas que deja el conflicto sirio en los niños

Atalayar

El conflicto sirio está causando daños irreparables. Las muertes, la violencia y la destrucción, han provocado que millones de sirios decidan abandonar sus hogares y emigren a países vecinos o a Europa en busca de una vida mejor, alejada de los desastres de la guerra. Pero el éxodo no promete mejores condiciones de vida: seguirán enfrentándose a la muerte, a la pobreza, a la escasez de recursos y no tendrán garantizada la educación, la salud o un hogar digno.

La guerra de Siria ha dejado ya a 300.000 muertos, incluidos cerca de 12.000 niños. Además, el conflicto ha provocado un éxodo de 4,2 millones de refugiados, la mitad de ellos menores de 18 años, según las cifras de ACNUR, pero se estima que estas pueden ser más elevadas. En Irak hay 3,2 millones de desplazados internos. Millones de personas en Siria viven en zonas en las que la ayuda humanitaria apenas llega. Cerca de 4,8 millones de personas viven en zonas sitiadas e inaccesibles.

Los niños siempre son los más vulnerables en los conflictos. Ser testigos de la violencia extrema, de la muerte de sus seres queridos y tener que abandonar sus hogares son situaciones que dejarán secuelas psicológicas en muchos de ellos.

La recuperación psicológica a largo plazo de los niños que huyen de la guerra de Siria está seriamente amenazada debido a la falta de fondos para la protección de la infancia, el número creciente de refugiados y los escasos recursos que existen en los países de acogida. Naciones Unidas estima que una cuarta parte de los niños que aún están en Siria corren el riesgo de desarrollar problemas de salud mental, a lo que hay que añadir el aumento de las necesidades psicológicas de millones de niños refugiados sirios e iraquíes que permanece sin cubrir.

“Las consecuencias para el futuro de la salud mental de toda una generación podrían ser catastróficas”, advierte Ian Rodgers, director de Save the Children en Líbano. “Al impacto obvio de los daños psicológicos causados a estos niños por haber sido testigos de una violencia extrema, hay que añadir el producido por el hecho de haber tenido que dejar su casa y desplazarse a un nuevo lugar”, agrega Rodgers.

El informe realizado por Save The Children “La Infancia en la sombra de la guerra”, denuncia cómo un número considerable de niños sirios que viven en Líbano no han asistido a clase durante al menos tres años. Además, durante 2015 unos 200.000 niños no han recibido ningún tipo de educación y están creciendo sin saber leer o escribir. “Para millones de familias es simplemente imposible acceder a alimentos, refugio y asistencia médica. Además, debido a su condición de refugiados, muchos no tienen derecho a trabajar y dependen de los subsidios, cada vez más bajos, concedidos por los gobiernos y las organizaciones humanitarias”, advierte Rodgers. “Para los niños, no ir a la escuela durante meses o años significa tener que enfrentar la extrema ansiedad y las tensiones familiares, la discriminación, el trabajo infantil, el matrimonio precoz, la dura vida en barrios pobres y peligrosos. Todo esto tiene un impacto serio y profundo en su salud física y mental”, añade.

Save the Children estima que el 10% de los niños que han participado en los programas de la ONG en el campo de desplazados internos en la región del Kurdistán Iraquí han perdido al menos a uno de sus padres. Además, la tasa de matrimonios que implica a las niñas sirias que viven en Jordania aumentó de un 25% en 2013 al 32% en 2014, según datos de Unicef. En el campamento de Zaatari, por ejemplo, la tasa de matrimonios precoces ha pasado del 12% en 2011 al 25% en 2013, según datos de Save the Children.

El informe de Save the Children denuncia que ninguna de estas cuestiones ha sido abordada adecuadamente. “Si no tratamos estos problemas en la infancia, habrá consecuencias negativas a largo plazo que pueden traducirse en comportamientos agresivos, depresiones y fobias”, explica Reem Nasri, psicólogo de Save the Children.

La protección de la infancia debe ser una prioridad en cualquier situación de emergencia humanitaria. Y en este sentido, en el contexto de la actual crisis de refugiados, existen importantes lagunas. A fecha de octubre de 2015, solo el 26% de la financiación solicitada para derechos de la infancia ha sido asegurada. “Hay una alarmante falta de psicólogos infantiles y otros profesionales”, concluye Rodgers.

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